Tuve la dicha de poder pasar tiempo con mis abuelos paternos y mi abuelo materno; mi abuela materna murió un mes y medio antes que yo naciera. En muchos momentos yo me pregunté porque no la pude conocer, gracias a Dios tuve a mi mamá para que me contará de ella y también a mi abuelo Adán. Mi abuelo fue muy especial conmigo creo que era porqué yo llevo el nombre de mi abuela Emilia, también creo que fue porqué pase varios años en los cuales el llegaba de vacaciones a El Salvador y se quedaba en mi casa. Mi abuelo Adán media cómo 1.85 m, era calvo y tenía una piel muy delicada en sus brazos.
Yo creí como hija única, esto implicaría que yo tenía que jugar sola, imaginarme cosa, inventar cosas que hacer ya que no podía solo ver televisión. Así que jugaba a patear pelotas, me ponía a sembrar frijoles en el jardín, en el garaje de la casa había un “aro” de basketball, que eran unos alambres en forma de pelota de fútbol americano. El techo era el límite, y eso es literalmente.
Durante una visita de ubuelo Adan El Salvador, el me dió el mejor regalo. Un día encontré una tabla en bodega de mi casa y se me ocurrió la brillante idea de hacerme un columpio. Busque una cuerda y me fuí al garaje de la casa para ver si podía poner un columpio en polín. Mientas yo trataba de poner el columpio mi abuelo Adán me observaba sin decir nada. El acostado en la hamaca y yo en mi labor de hacer funcionar mi idea.
Recuerdo que el columpio no sirvió porque la tabla se salía, porque la cuerda no la amarraba bien y porque quedaba muy largo. Al final lo que hice fue quitar la cuerda del polín porque mi mamá iba a llegar en cualquier momento.
El siguiente día al llegar del colegio encontré el columpio colgado y listo para subirme. Mi abuelo lo había puesto para que yo al llegara me pusiera feliz de ver mi columpio listo. Luego después de jugar me dijo cómo tenía que hacer los nudos y de qué forma tenía que poner la tabla, hasta me dijo cómo subir el columpio en el polín sin quitar la cuerda.
No sé la verdad porque el puso el columpio, bien pudo no hacerlo y dejarme que yo siguiera tratando. Tal vez me vio tratar tantas veces que como premio el me hizo el columpio. Sus motivos la ver me gustaría saberlos. De lo que si estoy segura que él me hizo feliz y que ese regalo,mejor dicho memoria, lo tengo grabado en mi corazón 23 anos después.

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